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Shooting Shoes

 

U8 (U-Bahn, Berlin)

Proyecto, locura, obsesión, no sé, no importa.

Soy fan y usuaria del transporte público, sobretodo del metro. Utilizo diariamente para desplazarme el U-Bahn (metro de Berlin). Me gustan los trayectos largos, aprovecho ese tiempo para soñar despierta, pensar, leer y observar a la gente, y siempre, siempre acabo fijándome en los zapatos que llevan. En silencio opino.

Hacía tiempo que quería hacerlo, pero desde hace unos meses, en casi todos mis viajes en metro, hago fotos de personas sentadas frente a mi. No me interesan sus caras, ni sus cuerpos, solo me interesan los zapatos, como calzan.

Discretamente hago fotos, entendería si alguien se molesta. Hasta ahora nadie me ha dicho nada, creo que no se han dado cuenta de lo que hago. Uso una cámara digital Sony, modelo Cyber-shot 6.0 que compré hace años, no está mal, pero gasta mucha batería.

Las fotos reflejan lo que veo.

Todas las imágenes están publicadas aquí.

Descubriendo la ciudad

Berlin, Mitte

Cuando llegas a una nueva ciudad tienes la chuleta hecha con todo lo que hay que ver. Yo lo hago.
Mi experiencia confirma que la mejor manera para conocer una ciudad es andar por sus calles, más allá de las rutas marcadas por una guía. Perderte sin estar perdida. Seguro que coincidimos, verdad? 
Desde hace unos meses vivo en Berlin, no es una ciudad nueva para mi, hace años trabajé en un stand en el European Film Market durante la Berlinale pero no tuve tiempo de conocerla.
Berlin es una gran ciudad, es maravillosa, no esconde su lado oscuro, me gusta. Es funcional, está viva, me inspira. Y es muy, muy grande.
Hay una constante en mis paseos, cada vez que veo una tienda de zapatos me paro, si hay algo que llama mi atención entro, miro el estilo de zapatos, marcas, el local, los vendedores, y si es una tienda donde compraría pido una tarjeta, hago unas anotaciones y la añado a la lista de “mis tiendas”. Es muy normal encontrar tiendas que venden ropa y zapatos, por eso hago muchas paradas.
Berlin, Shophinstrasse, 5
Hay muchas tiendas de las que puedo decir maravillas pero Sanctum es una tienda muy especial, solo venden zapatos de tacón, es irresistible, es ¡El templo de los tacones! 
Obras de John Galliano, Nina Ricci, Barbara Bui, o Michael Kors a nuestros pies, enloquecedor!
Cuando entras sientes que todos los zapatos están escogidos por algo especial… 

4 años después!

Berlin, Solmsstrasse entre el 34 y el 29
Wowwww han pasado cuatro años desde el último post!!!!
1500 días es mucho tiempo pero no tengo esa sensación, parece que fue ayer… Resumir qué he hecho me ayuda a ver qué ha pasado.

Cronológicamente de lo más actual al punto donde lo dejé escribo mi evolución, como un personaje de Pokémon [influencia de mis hijos].

– Desde noviembre 2011 – Vivo en Berlin, trabajo en social media como freelance para el gobierno catalán, en la Secretaría de Medio Ambiente y Sostenibilidad asesorando sobre la comunicación en las redes sociales. Antes una parada técnica de tres meses en Luxembourg.
– Agosto 2011 – Abril 2010 – Vivo en Barcelona, causalmente en el mismo edificio donde viví cinco años atrás, dejo mi trabajo como funcionaria de la Generalitat de Catalunya (pido la excedencia esperando no tener que volver nunca) para convertirme en autónoma y construir comunidades online. Coorganizo la tercera y última edición de PodCamp Barcelona, además de otros eventos.
– Marzo 2010 – 14 de agosto de 2008 Aterrorizada por la baja presencia femenina en eventos relacionados con Internet, propongo el Barcelona Girl Geek Dinners, un espacio donde las mujeres podemos compartir conocimiento (basado en el modelo Girl Geek Dinners). 
Coorganizo varias desconferencias: GobCamp para debatir y reflexionar sobre el cambio que debe hacer la Administración Pública. InnovaCamp Mediterrane@ enfocada a la innovación en los países del Mediterráneo. Y, la primera y segunda edición de PodCamp Barcelona.
A esto le he dedicado muchas horas, sin mencionar otros proyectos en los que he colaborado, pero nunca he dejado de mirar, comprar [poco] y leer sobre zapatos.
Este post es el primer paso a mi próximo proyecto!

Querer no es los mismo que poder

Adoro hablar de zapatos, pero estoy tan liada que no puedo parar ni cinco minutos para escribir.

Me he metido en un nuevo proyecto que me hace mucha ilusión, pero claro si quieres hacer bien las cosas tienes que dar la máxima dedicación y entusiasmo. Ninguna de las dos cosas me falta pero cuando llega la noche estoy exhausta.

Por muchos motivos he decidido vender mi casa, mi preciosa casa. Colgaré un vídeo por si alguien quiere verla.

Hasta pronto,
ana

El principio

Desde que era una niña sabía escoger un buen zapato, un zapato diferente, un zapato que me hacía sentir especial. 
Pertenezco a una familia obrera y el dinero nunca sobraba en casa, pero mi madre se las apañaba para que mi hermana y yo fuéramos vestidas y calzadas con ropa y zapatos de bastante calidad. Ella nos enseñó a invertir en calidad y no en cantidad, a parte de muchas cosas más. Aprovecho para darle las gracias.
Si íbamos con mi padre a comprar nos llevaba a Can Sagarra, fabricante de zapatos pensados para tener una larga vida. Si tenías unos pies delicados te los podía machacar en una hora.

La historia siempre se repetía: cuando llegábamos a casa con nuestros zapatos nuevos mi madre ponía el grito en el cielo y se los hacía devolver, a pesar de que mi padre le argumentaba que eran muy baratos y nos durarían toda la temporada,  el esfuerzo no servía para nada.
Entonces ella se encargaba de la compra. Ella tenía sus tiendas, tiendas de zapatos donde podía confiar.
Yo aprendía deprisa, había todo un mundo por descubrir que quería conocer, pero me faltaban medios y edad. El cine y las revistas fueron en ese momento una fuente de información para adivinar que los zapatos no solo sirven para calzar.
Anécdota de la época:
Una prima de mi madre me regaló unas merceditas de charol compradas en Francia, todo un lujo. Me empeñé en ponérmelas para ir al colegio. Antes de entrar en clase me entretuve mirando a los chicos que estaban haciendo gimnasia, resbalé y caí por las escaleras cortándome la lengua con mis propios dientes (por suerte no del todo) Estuve hospitalizada varios días sin poder hablar, pero cuando pude hacerlo lo primero que dije fue: ¿Dónde están mis merceditas?

¿Es qué los escalones desgastados de mi escuela y mis zapatos nuevos eran incompatibles?

PS: cuando esto sucedió tenia 4 años! Todavía conservo una “interesante” cicatriz en la lengua.